#24M – En Primera persona Daniel Finquelievich

La memoria ocupa un lugar central en la construcción de futuro, nosotros como como sociedad o como seres humanos construiremos posibilidades de futuro más amplias o más numerosas o más posibles siempre que tengamos una buena construcción del pasado y de la memoria, mientras más imágenes, mientras más complejidad podamos tener y transmitir, acerca de nuestro pasado, es probable que los sujetos puedan construir más imágenes de futuro o más futuros posibles. Y por lo tanto puedan tomar más decisiones en el presente.

Hay un ejemplo muy sencillo que tiene que ver, como por ejemplo, el anuncio del cierre del cine del pueblo del barrio y si ese cine tiene una historia, un relato, una narrativa que lo implique pero además tiene una construcción subjetiva entorno. Las veces que un ser querido te acompaña, los olores, los sentimientos, el contexto en el que uno pudo vivir en ese cine es probable que esa noticia de cierre del cine implique una reflexión crítica y profunda y no la aceptación sin más de ese hecho, eso no quiere decir quizás el cine no tenga que ser cerrado.

La construcción subjetiva que uno puede hacer del pasado implique la conservación sino una mirada crítica sobre las posibilidades de construcción del futuro, por lo tanto eso llevado a cualquier otro tema hace que la memoria y la construcción de la memoria sea fundamental para el proceso reflexivo acerca de futuros creíbles o posibles. Y por otro lado la construcción de futuros creíbles o posibles va a ser más profunda y más compleja las decisiones en el presente, eso hace asegurar, a mi entender, que la transmisión intergeneracional de esa memoria y de esas  construcciones va a poder generar una mejor construcción o planeamiento de lo que vendrá y lo que se está haciendo, por lo tanto la memoria y la transmisión intergeneracional es fundamental, creo yo, en sociedades que pretendan construir hacia adelante y poder tomar decisiones que son fundamentales respecto desde la ciudadanía no de la construcción ciudadana y de la participación.

En este caso puntualmente hablamos de un hecho terrible de nuestra historia que tiene que ver con la dictadura militar, ocurría entre el 76 y el 83 a partir del despliegue del terrorismo de estado y la desaparición de 30.000 personas, además de la difusión del terror y del miedo en muchas otras y el exilio obligatorio de muchas más y la ruptura de construcciones culturales que se venían haciendo.
Bueno, por otro lado la implementación de un sistema económico neoliberal que trajo muchísima crisis para toda latinoamérica.
Entonces, me parece que en ese sentido la memoria es fundamental.
Ahora bien, qué lugar ocupa la memoria o cómo construir esa memoria para poder transmitirla. yo creo que con el tiempo vamos tratando, nos cuenta que  probablemente esa memoria haya sido construida a lo largo de los últimos años en base a imperativos, no como hay que respetar los derechos humanos y me parece que esos imperativos que se fueron construyendo en el 80 y el 90 fueron significativos en ese momento pero sin embargo creo que proyectan o que generan que los/las nuevas generaciones probablemente vayan construyendo discursos en paralelo.

Esto lo trabaja mucho el constructivismo, como sí la conceptualización de lo que se trabaja respecto de la memoria no se logra constituir en el pensamiento de la cotidianidad o en diferentes contextos, probablemente haya un discurso en la escuela y un discurso afuera de la escuela y me parece que el desafío tiene que ver con poder hacer que esa memoria y esas narrativas puedan ser parte de la vida de las nuevas generaciones y no ocupen un lugar al hilo según el contexto en el que se encuentra.
Tenemos algunos grandes desafíos y uno de los mayores es como enseñarlo, lo ruín es enseñarle, cómo hacer para transmitir el horror y por otro lado cómo hacer para que esa transmisión del horror no se convierta en un concepto aislado, y me parece que tenemos un gran desafío respecto de poder lograr los espectadores y educadoras y transmitir el pensamiento crítico ahí.

Hay diversos trabajos sobre la pedagogía de la memoria y muchos de ellos trabajan sobre la historia reciente y la historia electoral generando propuestas que tienen que ver con testimonios con imágenes con recursos que permitan construir críticamente lo que ocurrió en esos años nefastos de la Argentina y también hay un artículo muy interesante para mí, en un libro de Isabelino Siede que plantea el artículo que escribe Carnovale y Larramendi, ese artículo también plantea dos cuestiones que a mí me parecen muy significativas en principio cómo establecer qué discurso se transmite. Estos complejos porque a lo largo de la década del 80 y los 90 varios discursos quisieron explicar lo ocurrido en esos momentos, hay discursos que tienen que ver con aterioridad los demonios, hay discursos que tienen que ver con una guerra sucia, hay discursos que tienen que ver con los con los desaparecidos. Yo creo que es fundamental poner un límite también a esos discursos y tienen que ver con los derechos humanos y la legislación vigente.

Creo que no hay duda que no se puede pensar en este periodo sin tener en cuenta que hubo gente desaparecida sin juzgar, sin juicio previo y eso hace que no solamente se logre desarrollar el concepto de terrorismo de estado sino también la desaparición forzada de personas por parte del estado, entonces ahí me parece que hay un discurso que es infranqueable. Por otro lado, sí es importante que para la transmisión de este periodo poder utilizar los conceptos estructurantes de las ciencias sociales, como por ejemplo la multicausalidad para poder comprender cómo llega a un estado o una sociedad a esos niveles de violencia.

Me parece que es fundamental tratar de encontrar vértices explicativos que nos permitan comprender esos momentos, entonces habrá infinidad, no.
Yo me imagino que algunos pueden tener que ver con la vida cotidiana previa, con la dimensión económica respecto de la necesidad de la implementación del neoliberalismo, con el entrometimiento de los Estados Unidos como potencia mundial en la realidad política y económica latinoamericana pero también con las lógicas del peronismo y antiperonismo en la Argentina desde la década del 40 y el 40 en adelante o el desarrollo cultural y artístico de la argentina en la década de los 60 y los 70 digo me parece que hay un montón de vértices en donde empezar a pensar está multicausalidad que termina en el golpe de estado y la dictadura militar de 1976. Es extenso para hablar pero me parece que mucha de la complejidad de la transmisión de la memoria va por por esos canales.

Pin It on Pinterest

Shares